Página 27: Comenzamos 2017 con la Vijanera

El año comienza y en Cantabria se celebra a lo grande. Todos los años, el primer domingo de enero (excepto, como este año, cuando el Año Nuevo coincide en domingo) en el pequeño pueblo de Silió se celebra el primer carnaval del año, la Vijanera.

Vijanera 2017
Monumento a la Vijanera. Silió (Cantabria). Foto: Mair CaSe

Silió, en la cuenca alta del Besaya, es una pequeña localidad de entre 500 y 600 habitantes. El primer fin de semana de enero multiplica varias veces su población al concentrarse varios miles de personas en sus calles para ver esta mascarada de origen incierto -se cree que prerromano-, pero que ya en la Edad Media era una tradición totalmente instaurada. Sin embargo, su celebración fue prohibida durante los años del franquismo -lo que propició la desaparición de otras vijaneras de Cantabria- y restaurada a principios de los años 80.

La Vijanera no es sino un ritual pagano para purificar el nuevo año que acaba de llegar llevado a cabo por los jóvenes del pueblo y que rivalizaba con los rituales de los pueblos vecinos -el episodio de la Defensa de la Raya, recuerda ese momento-. Actualmente, comienza al amanecer con los Campanos. Unas horas más tarde, ya con el pueblo lleno de visitantes, la caza del oso y la salida de los personajes que van a su encuentro en la plaza de la iglesia. Es el momento más conocido de la fiesta y en el que se concentra más gente, que sigue la comitiva hasta la entrada de Silió para seguir la Defensa de la Raya. Cuando logran regresar a la plaza de la iglesia y, tras cantar coplas de contenido crítico y de actualidad, tiene lugar la Muerte del Oso. Aquí, los personajes más importantes, además del Oso, son los zarramacos: ellos son la encarnación del Bien que, sonando los campanos que llevan colgados para purifcar los lugares por donde pasan, luchan y vencen al Mal, es decir, al Oso. Vencido el Oso, se da paso al Parto de la Preñá, que simboliza el surgimiento del nuevo año ya libre del Mal. Una vez nacido el año, los personajes continúan con las coplas y las comedietas por todo el pueblo hasta la llegada de la noche.

Si hay algo que caracteriza a la Vijanera es que, a pesar de haber pasado cerca de medio siglo sin celebración, se trató de seguir la fiesta con el máximo rigor a la tradición gracias a la transmisión oral de quienes participaron hasta los años 30. Hoy día, se han añadido algunos episodios a las celebraciones (la Caza del Oso se añadió en los 90), siempre manteniendo la coherencia del conjunto, como en su día se hizo con la introducción de los guardias civiles entre los personajes de la comparsa. Cuando comienza, uno se olvida de los cientos de personas que le rodean y hace un viaje a un pasado indefinido.

Para disfrutar de la Vijanera, es aconsejable llegar pronto -antes de las 10h.- para coger un buen lugar e, incluso, intentar pasar la noche en el pueblo si se quiere ver la pasada de los campanos al amanecer. Como no se puede aparcar dentro del pueblo, se acondicionan varios aparcamientos. Debido al creciente número de personas y que los personajes se van trasladando de emplazamiento de un lugar a otro del pueblo es posible que alguno de los episodios no se puedan disfrutar bien, por lo que desde El Cuaderno Corinto os recomendamos -si es posible- disfrutar de la Vijanera en varias ediciones.

Si no puedes ir, no hay que buscar demasiado para ver cómo es: cada vez más medios de comunicación se desplazan desde varios países para hacerse eco del primer carnaval del año, así que la información y fotografías espectaculares están disponibles en multitud de publicaciones e idiomas.

Vijanera 2017-Mair CaSe
Zarramacos tras la caza del Oso. Foto: Mair CaSe

La Vijanera no es la única mascarada de Cantabria, aunque sí la más espectacular y popular y declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. A lo largo de este 2017 será declarada Bien de Interés Cultural en categoría de Patrimonio Inmaterial junto a otras cuatro. Estas otras mascaradas, que se pueden ver entre febrero y julio, son: los zamarrones de Polaciones, en el Valle del Nansa; los Carabeos de Valdeprado del Río, en Campoo; la mascarada Soba, en el Valle del Asón y el carnaval de Piasca, en Liébana. Las mascaradas de toda la Península se han postulado para ser declaradas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Cómo llegar: por la A-67, salida 157 en dirección Santa Cruz de Iguña, Molledo, Bárcena de Pie de Concha. Seguir dirección Molledo. Silió se encuentra a unos 3 km. en línea recta tras cruzar Molledo.

Página 26: ¡nos vamos de iglesias rupestres!

En el Norte de España, más concretamente en el norte de Burgos y Palencia, y sur de Cantabria, nos podemos encontrar con una tipología de ermita muy particular, dada entre otras cosas por el relieve de la zona: las ermitas rupestres.

Ermita rupestre de Arroyuelos, El cuaderno corinto, maircase, miriam callejo
Exterior de la ermita rupestre de Arroyuelos (Valderredible, Cantabria). Foto: maircase

Hoy, y porque el Cuaderno Corinto no ha llegado aún a conocer las de las dos otras provincias -todo se andará-, nos centraremos en las de Valderredible, Cantabria. Para su visita, hay que tener en cuenta una cosa: fuera de los meses de verano, lo más probable es que estén cerradas a cal y canto y la única forma de ver los interiores será mirar de forma furtiva a través de las ventanas. Claro que, aun en verano, alguna que otra también se encontrará cerrada. Sin embargo, las más conocidas sí son visitables.

¿Qué es una ermita rupestre?

Sin caer en copiaros la definición de Wikipedia, se podría decir que una ermita rupestre es un pequeño templo, de los primeros siglos de la Edad Media (generalmente datados hacia el s. VIII, aunque no hay un consenso aún, y hay quien las data hacia el s. VI), que están mayormente excavados en la misma roca de colinas o pequeños montes y están compuestos, en general, por una sola nave. También, algo característico de estas construcciones es que los enterramientos suelen estar muy próximos, cubriendo la parte superior y los laterales de las ermitas y, al igual que la iglesia, están excavados en la roca, lo que le da un aspecto muy particular cuando se mira de forma global una ermita rupestre por primera vez. Si hablamos de prerrománico en Cantabria, es lo primero que viene a la mente, junto a las iglesias mozárabes de Santa María de Lebeña, Santa Leocadia de Molledo y San Román de Moroso en Bostronizo.

Ermita rupestre de Santa María de Valverde, El cuaderno corinto, maircase, miriam callejo
Enterramientos en Santa María de Valverde (Valderredible, Cantabria). Foto: maircase

Aprovechando que la zona es rica en arenisca, en caso de realizarse en el s. VIII, los primeros anacoretas huidos de las zonas conquistadas por los musulmanes, habrían realizado estos pequeños lugares de oración… cuyo uso eclesiástico sigue en activo en algunas de ellas.

Santa María de Valverde

Sin duda, la “catedral” de la arquitectura rupestre de Cantabria. En sus inmediaciones, de hecho, se encuentra el centro de interpretación de las ermitas rupestres como punto neurálgico de estas construcciones en Valderredible.

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No os engañéis, que sea la mayor iglesia rupestre de la zona no significa que se vea a simple vista, de hecho hay un elemento que os dejará más confundidos: lo primero que se ve, en lo alto de una loma, es una enorme espadaña románica y los restos de una escalera de caracol dan la bienvenida a… la aparente nada. Si no tienes muy claro cómo es una iglesia rupestre pensarás que unos desalmados en algún momento se llevaron piedra a piedra una iglesia entera y han dejado, a saber por qué, eso. Pero no, justo delante de la espadaña -sí, delante- se ve un recubrimiento metálico y, bajo ello, una vez que uno se acerca, se va vislumbrando la entrada (si ocurre que no aparcas en el centro de interpretación y subes por el camino lateral, la espadaña es realmente imponente). La estructura interior es sencilla y tosca, con columnas cuadradas que sostienen unos amplios arcos de herradura y tiene dos naves. Si no hay consenso en la datación, tampoco en la estructura original de Santa María: sus dos cabeceras hacen creer que se trata de dos iglesias pareadas.

No hay que olvidar la necrópolis, que no solo se extiende por la parte superior de la ermita rupestre, sino que las tumbas llegan hasta la espadaña. También se conservan varios sarcófagos en piedra.

Aún hoy día, y a simple vista, se puede ver que la iglesia estuvo decorada con medallones policromados y conserva inscripciones bien legibles en las paredes. Actualmente se sigue utilizando como iglesia y es Bien de Interés Cultural desde 1985.

Arroyuelos

Cuando llegas a Arroyuelos, separado de la carretera principal, en lo alto, con pocas casas y mucho monte, te sorprende encontrarte con semejante ermita. De hecho, si no llega a haber un cartel explicativo, no crees que a escasos metros de este, hay una ermita rupestre… ¡de dos alturas!

Mientras que solo unos pequeños vanos y los escasos restos de lo que parece que fue una pequeña vivienda dan pistas sobre lo que hay, la ermita rupestre de Arroyuelos es la más imponente al interior de las iglesias rupestres de Valderredible.

Todo es oscuridad, lo que contrasta con la claridad de Santa María de Valverde y una puerta enrejada de metal da la bienvenida (en este caso, todo apuntaba que estuviera cerrada, pero no). Según se va haciendo el ojo a la penumbra de la ermita, te das cuenta de la enorme altura que tiene y de lo impresionante que es el pilar central que sujeta toda la construcción. A mano derecha se encuentra el característico arco de herradura mozárabe que da paso al ábside, y a la izquierda se encuentra la empinada escalera que da paso al piso superior que hace las veces de tribuna. Al exterior, también se ven varios enterramientos antropomorfos excavados junto a la entrada.

Originalmente estaba dedicada a San Acisclo y Santa Victoria y es BIC desde 2004.

Cadalso

De Cadalso, además de destacar por su peculiar nombre, se puede decir que tiene casi más elementos patrimoniales que habitantes, 4, pues hay una torre datada en el s. XVI y, junto a la carretera, la pequeña ermita rupestre dedicada a la Virgen del Carmen. Ambos son BIC: la torre desde 1992 que, desgraciadamente, amenaza ruina, y la ermita desde 1983. Mientras en Arroyuelos el interior permanece vacío, en Cadalso se puede ver un altar y varias decoraciones florales. Sin embargo, solo se abre en contadas ocasiones, así que hay que ver el interior a través de los vanos. Lo que se puede ver es una sola nave, de bóveda de cañón y un arco de medio punto señalando el cabecero.

Como ocurre en las otras ermitas, la de Cadalso también cuenta con su pequeña necrópolis excavada sobre la propia ermita, aunque no se ven de forma tan clara como en Valverde y algunas se han perdido entre la vegetación.

Aunque el verano es el mejor momento por horas de sol, la temperatura en Valderredible fácilmente supera los 30ºC, por lo que es recomendable optar por junio o septiembre, en los que las ermitas ya son visitables y el tiempo acompaña. También hay que tener en cuenta que no solo son estas tres sino que Campo de Ebro, Villaescusa de Ebro o San Martín de Valdelomar (su uso como ermita está en discusión) se encuentran en las inmediaciones…y no hay que olvidar las iglesias románicas, torres medievales, pueblos como Polientes, y los paisajes de esta zona que harán del camino una jornada intensa llena de patrimonio.

*Si queréis ver mejor la ermita de Cadalso, aquí os dejo una fotogrametría 3D realizada por Javier Fernández.

Iglesia Rupestre de Cadalso
by sacrys
on Sketchfab

Cómo llegar: por la A-67, tomar el desvío a Mataporquera y seguir N-611 hacia Canduela-Quintanilla de las Torres. En Quintanilla de las Torres solo hay que seguir la CA-273 y las localidades irán apareciendo en las señalizaciones.

Página 25: buscando dinosaurios en La Rioja

La Rioja es mundialmente conocida por su vino y sus numerosas bodegas. Cuando uno viaja a esta región suele ir con la idea de visitar una bodega histórica, conocer los procesos de fabricación y hacer alguna cata. Sin embargo, hay otra cosa por la que La Rioja es famosa, aunque no tan popular ni tan comercial como el vino: los dinosaurios.

En la zona centro-este de la región, sobre todo en su mitad sur, hay innumerables yacimientos de icnitas que conforman una vasta ruta paleontológica llena de sorpresas.

A pesar de que muchos de los yacimientos están señalizados y acotados, no siempre están a la vista: a veces hay que andar, buscar y saber mirar para reconocer las marcas.

Enciso: paleontología y diversión

Yacimiento de Senoba, Enciso. Foto: maircase
Yacimiento de Senoba, Enciso. Foto: maircase

El complejo de yacimientos más conocido de la región se encuentra en las inmediaciones del municipio de Enciso. Con más de 3000 huellas, los yacimientos de Virgen del Campo, Senoba y Valdecevillo están bien señalizados y fáciles de acceder, además de contar con algunas reproducciones de estos seres -no necesariamente representando la presencia de  los dinosaurios que allí vivieron, pero le dan ambiente y no todo el mundo distingue entre un dinosaurio asiático o americano y uno europeo- y en el de la Senoba un pequeño parque de columpios. Para ver las huellas no hace falta mucha imaginación, excepto las marcas  de arrastre de cocodrilo: muchas se ven con claridad y la mayoría tienen el contorno marcado, además de contar con carteles explicativos. Sin embargo, se ve que son yacimientos no muy visitados salvo en verano ya que, al llegar a Virgen del Campo, un curtido rebaño de vacas custodiaban el yacimiento -y más tarde, el coche-. Al menos el vallado impide el acceso a las icnitas.

Vista del Yacimiento de Virgen del Campo, Enciso. Foto: maircase
Vista del Yacimiento de Virgen del Campo, Enciso. Foto: maircase

Además de los yacimientos, Enciso cuenta con una interesante propuesta de ocio para relajarse del turismo cultural puro y duro para los niños, y no tan niños: el Parque de paleoaventura Barranco Perdido, con actividades y atracciones relacionadas con la paleontología y los yacimientos vecinos. ¡No todo van a ser icnitas!

Yacimiento de Valdecevillo, Enciso. Foto: maircase
Yacimiento de Valdecevillo, Enciso. Foto: maircase

Munilla y sus yacimientos en altura.

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Yacimientos de Munilla. Foto: maircase

Saber que hay icnitas en Munilla es fácil. Lo difícil es adivinar dónde están, porque los yacimientos de Peñaportillo y La Canal tienen otro punto de interés: se encuentran en alto, a unos 1000m y, aunque los ojos se nos vayan a mirar las huellas, conviene acercarse al borde y disfrutar de las impresionantes vistas de la orografía del alto Valle del Cidacos. Tras recorrer la pista (a pie o en automóvil) durante unos 3km, un iguanodón con muy buen rollo da la bienvenida, mientras un stegosauro espera en el punto más alto de los yacimientos. La Canal posee, sobre todo, huellas de iguanodón mientras se baja por la ladera, mientras que Peñaportillo tiene una enorme variedad de huellas, rastros y especies. El punto más inmportante se encuentra junto al stegosario, resguardado de lluvia y viento y con paneles explicativos, pero, si se es un poco curioso, es muy recomendable seguir la piedra en vez del camino al volver a la carretera: aunque mucho peor conservadas, también se pueden ver huellas y, más interesante aún, cómo afecta realmente a las icnitas permanecer a la intemperie a esta altura.

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Yacimientos de Munilla. Foto: maircase

Paleobotánica en Igea

Pensar en yacimientos de fósiles o huellas es, en general, pensar en dinosaurios, pero la Paleobotánica también tiene un papel muy importante para entender el Mesozoico e Igea es el mejor lugar de La Rioja para ello. Justo al llegar, un enorme saurópodo muy a lo Parque Jurásico, da la bienvenida y, junto a la figura, uno de los fósiles más interesantes e imponentes de la región: un tronco casi completo de una conífera del Cretácico. Pero no solo eso, en el pueblo se exhiben más restos de plantas del Primario y el Secundario en su centro de interpretación.

Tronco de Igea. Foto: maircase
Tronco de Igea. Foto: maircase

No solo eso, en Igea se encuentra el mayor yacimiento de huellas de Europa y, posiblemente, con el nombre más épico: la Era del Peladillo. Allí se pueden ver marcas de algas y agujeros de bivalvos además de huellas de  terópodos y herbívoros, destacando el Hadrosaurichnoides Igeensis, pues es aquí donde aparecieron restos de este saurio de patas membranosas. El Hadrosaurio no es la única especie riojana: Igea también fue el primer lugar donde se halló la variedad de conífera ya mencionada, un tipo de helecho, una tortuga y  los saurios Baryonyx e Hypsilophodon. Una joya paleontológica en un pueblo de apenas 560 habitantes.

La gran variedad de Los Cayos

El yacimiento de Los Cayos, en Cornago, se encuentra cerca de Igea, en un barranco. Es un poco difícil de llegar, pero merece la pena. La accesibilidad del yacimiento es complicada, ya que se encuentra en una acusada pendiente y el camino hasta los calcos es muy estrecho. Sin embargo, antes de llegar a la zona protegida ya se pueden ver, sin demasiada dificultad, las pisadas. Su mayor peculiaridad es que, además de dinosaurios terrestres, hay rastros de tortugas, dinosaurios voladores y aves. A pesar de que no tiene demasiadas huellas, uno de sus conjuntos es de las imágenes más conocidas de La Rioja.

Vista del yacimiento de Los Cayos. Foto: maircase
Vista del yacimiento de Los Cayos. Foto: maircase

Aventura natural en Préjano.

Prejano, La rioja, maircase, el cuaderno corintoDel pueblo de Préjano destaca su torre medieval -próximamente-, pero no podía faltar, como en el resto de la comarca del Arnedo, varios puntos de yacimientos de icnitas. Es un lugar que, aunque no lo parezca en un principio, se encuentra en un paraje natural espectacular. Para llegar a las pisadas, hay que transitar junto a una pequeña cascada del río Ruesca -el cual se va cruzando en zig zag según se va avanzando en la ruta-, altas montañas y vegetación por doquier. No pasa nada si alguna huella pasa desapercibida; el paisaje -que, por cierto, seguir el sendero lleva a Enciso a través de las montañas- lo suple con creces. Las icnitas aquí son poco numerosas y la señalización no es del todo clara -nosotros andamos 3 ó 4 km de más hasta que decidimos dar la vuelta y mirar bien las paredes de las laderas cercanas-, aun así, se ven a simple vista perfectamente en su mayoría. Para quedarse más en la zona, se puede explorar una vía verde que resucita el trayecto del tren minero entre Préjano y Arnedillo, en desuso desde hace 50 años.

Huella de dinosaurio en Préjano.
Huella de dinosaurio en Préjano.

Villanueva de Cameros: Para perderse

El valle de Cameros no es célebre por sus icnitas, sino por sus paisajes, pero eso no quiere decir que no haya algún lugar donde ver presencia de dinosaurios. Ese testimonio es Villanueva de Cameros. No es fácil de encontrar, no es accesible ya que se recomienda ver desde la carretera en vez de hacer una pequeña escalada, pero si quieres dinosaurios en Cameros, no queda otra. La única señalización es un dinosaurio rojo justo en el punto donde se encuentra, así que lo mejor es ir con GPS hasta la aldea y, aproximadamente 1’5km antes de llegar, se encuentra el yacimiento a mano izquierda.

Estos son solo unos ejemplos: La Rioja está llena de paleontología, solo hay que dejarse llevar por la carretera, preguntar un poco y otro tanto de mirar letreros y aventura, muchas ganas de aventura. Los yacimientos están protegidos con categoría de Sitio Histórico en el Catálogo de Patrimonio Histórico Español.

Cómo llegar: Desde Logroño. AP-68 dirección Calahorra y tomar la LR-134 hasta Arnedo. Una vez allí, seguir la LR-135 e ir siguiendo las señales de los pueblos. En Enciso se puede tomar la carretera de montaña LR-286 hasta la glorieta antes de llegar a Cornago. Para llegar a Igea, seguir la LR-283 y, finalmente, la LR-123 que lleva de vuelta a Arnedo.

Página 24: Bordeando el embalse del Ebro

Uno de los lugares más emblemáticos del Sur de Cantabria es el embalse del Ebro, compartido en parte con la provincia de Burgos.

Vista parcial del embalse del Ebro
Vista parcial del embalse del Ebro. Fte: maircase

 

Un poco de Historia y datos:

El embalse del Ebro fue finalizado en 1945 e inaugurado en 1952 para abastecer la cuenca del Ebro y las zonas aledañas al embalse. Bajo sus aguas desaparecieron los pueblos de Medianedo, La Magdalena, Quintanilla y Quintanilla de Bustamante; no en vano, tiene una extensión de 6.253 ha. y una capacidad de 541 hm³. El embalse no solo tiene importancia en términos hidrológicos, sino que también hay que mirar a la Naturaleza. Es un lugar que los amantes de la observación de aves sabrán apreciar, pues es considerado uno de los humedales más importantes del Norte peninsular. Entre otros regímenes de proyección es Zona de especial protección para las aves (ZEPA), Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), y forma parte de Red Natura 2000 y de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Cantabria.

 Qué podemos encontrar:

Torre de la iglesia de Villanueva de las Rozas
Torre de la iglesia de Villanueva de las Rozas. Fte. maircase

 

Además de la presa en sí, el punto más reconocible del pantano del Ebro es el único elemento visible de lo que una vez hubo allí: la torre del campanario de la iglesia de Villanueva de las Rozas, conocida popularmente como ‘Catedral de los Peces’. Actualmente se ha habilitado una pasarela para poder acceder a la torre, que sirve de mirador. En las inmedaciones, se pueden ver unos extraños “bultos” sobre el agua: son islas flotantes para anidación de aves.

Vista del embalse del Ebro con isla flotante y Cordillera Cantábrica al fondo. Fte: maircase
Vista del embalse del Ebro con isla flotante y Cordillera Cantábrica al fondo. Fte: maircase

 

A unos 3 kilómetros, continuando la carretera, se encuentra la iglesia de San Martín del Obispo. Se encuentra en un saliente en la orilla misma del pantano, quedando prácticamente aislada de la aldea de Renedo. *Por una pérdida parcial de fotos, no hay imagen, pero esperamos incluirla en un futuro no muy lejano. 😉

Ya en Burgos, y con bastante más marcha en verano -todo hay que decirlo-, se encuentra el pueblo de Arija. Es allí donde se pueden encontrar empresas de deportes acuáticos, un camping y la mejor “playa” del pantano. Además, aunque no tenga edificios destacables, sí que se puede aprovechar la visita para ver lo que queda de la fábrica de Cristalería española y todo lo que conllevó la instalación de dicha fábrica en el pueblo (y lo que se perdió al trasladarse tras la construcción del embalse).

Al otro lado, podemos encontrar Corconte, lugar de aguas termales y que da nombre a la marca de agua mineral. En esta localidad se encuentra el Centro de Interpretación del Embalse del Ebro.

Cómo llegar: A-67, salida 133 (Reinosa-Matamorosa) y en la glorieta CA-730 dirección Bolmir-Las Rozas.  También por la salida 136 (Reinosa-Requejo-Alto Campoo), en la glorieta, tomar dirección Requejo-Corconte-Bilbao por la CA-171.

Despidiendo 2015

Quedan 24 horas escasas de 2015 y es momento para hacer recopilación:

se han publicado 10 entradas y más de 1000 personas las han visitado. El Cuaderno Corinto ha recorrido Asturias y el norte de Portugal, además de seguir investigando su región base, Cantabria, y Madrid. También ha participado en el primer evento para bloggers de El Capricho de Gaudí.

Se ha hablado en el blog de Patrimonio Natural más que nunca, dando a conocer nuevos paisajes y rutas a través de las cuales se puede conocer un poco mejor una región ahora asolada por los fuegos, pero no se ha dejado de lado la arqueología, la arquitectura ni el urbanismo, con nuevos lugares que visitar y quedarse unos días si hace falta.

La evolución en tan solo un año y medio ha sido exponencial y cada vez más páginas, virtuales y materiales, se llenan de información, datos y reflexiones. Pronto el formato físico necesitará inaugurar un segundo volumen.

El Cuaderno Corinto comienza a mirar a 2016 con nuevas perspectivas de visita lo que el tiempo permita, mientras tanto, se puede disfrutar de la última página escrita, con la vista de unos imponentes árboles con más de setenta Nocheviejas a sus espaldas. Además, también puedes ver todos los lugares que ha visitado aquí.

¡El Cuaderno Corinto os desea un Feliz 2016 lleno de Patrimonio y Cultura!

Página 23: ¿Secuoyas en España?

¡Bienvenidos al parque de las secuoyas!  Foto: Mair CaSe
¡Bienvenidos al parque de las secuoyas!
Foto: Mair CaSe

Al escuchar la palabra secuoya pueden pasar dos cosas: una, que no sepas de qué te están hablando; dos, que sepas lo que es y la cabeza se te vaya al Parque Nacional de las Secuoyas en Californa con aquellos auténticos gigantes rojizos y verdes.

Sin embargo, en España tenemos la oportunidad de ver a estos enormes árboles en pleno esplendor. Simplemente hay que acercarse a Cantabria e ir al Monumento Natural de las Secuoyas de Monte Cabezón, cerca de Cabezón de la Sal y Comillas.

Señal indicativa.  Foto: Sacrys
Señal indicativa.
Foto: Sacrys

Se trata de una extensión de 2’5Ha en la que fueron plantados estos árboles en 1940 (junto otras especies) para experimentar con nuevos tipos de madera para uso industrial, sobre todo,  la producción de celulosa. A pesar de que el clima cántabro es muy favorable, las características de las secuoyas no lo fueron para la industria. Afortunadamente, en vez de talarlas, se optó por dejarlas crecer. Así, hoy en día, este pequeño bosque está compuesto por 848 secuoyas cuyas alturas superan los 30m.

El paraje está adaptado para poder pasear en el bosque sin demasiados riesgos y se ha colocado una entrada para solo pasar a pie. Hay un pequeño merendero antes de entrar, además de un aparcamiento para unos 10 coches y un mirador.  A pesar de haberse puesto de moda en los últimos años, el respeto por estos árboles queda patente sobre todo en la limpieza aunque no haya papeleras.

Monumento natural de las secuoyas del monte Cabezón, mair case, el cuaderno corinto
Grandes, ¿verdad? ¡Pues solo tienen 75 años! Foto: Mair CaSe

Fue declarado Monumento Natural en 2003, lo cual asegura su protección.

Cómo llegar: Desde Asturias y Cantabria, hay que tomar la A-8 hasta la salida que indica Udías. En la glorieta, tomar la salida a Comillas y seguir por la CA-135. Si se está atento a las señales, a mano izquierda se verá el cartel que señala el Monumento Natural.  Desde Comillas, saliendo hacia la A-8 y Cabezón de la Sal, hasta llegar al lugar señalado. Si no se ve la señal, el aparcamiento es perfectamente visible.

Página 22: Un poco de Egipto en Madrid

Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe
Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe

“En Madrid se puede hacer de todo” dicen. Pues podría decirse que sí. Puedes visitar algunos de los más importantes museos del mundo, conocer prácticamente cualquier tipo de gastronomía gracias a la vasta variedad de restaurantes, participar en una ingente cantidad de eventos… e incluso, viajar a Egipto sin moverte de la ciudad. No, el truco no está en el Museo Arqueológico Nacional.

Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe
Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe

Está en Ferraz -sí, donde la sede del PSOE-, cerca de la Plaza de España, en la Montaña del Príncipe Pío (que es protagonista de sendos aciagos episodios de la Guerra de Independencia  y de la Guerra Civil Española), y se trata de un auténtico templo egipcio. No es ningún expolio, ni un robo, ni nada ilegal: se trata de un regalo del gobieron egipcio en los años 60 por ser uno de los países que más colaboraron por la protección de los restos arqueológicos de la zona de la presa del Asuán (Estados Unidos, Países Bajos e Italia, también recibieron un templo en agradecimiento).

Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe
Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe

El templo de Debod, encontrado en la diudad del mismo nombre, en Nubia, data de época ptolemaica (su origen se estima en el cambio del s. III al II a. C.), con modificaciones romanas, y está dedicado a Amón e Isis. Aunque no sea de los siglos de esplendor de Egipto, aún conserva el estilo y los extraordinarios grabados y relieves de figuras y jeroglíficos en las paredes del corredor principal y la entrada (sin práctiamente restos de policromía), aunque los de esta última pasan bastante desapercibidos por el público general. Esto contrasta con la sobriedad de las cámaras laterales. Aunque consta de dos alturas, actualmente no se puede acceder al piso superior. La información sobre las figuras representadas y los mensajes más destacados, se pueden leer en los paneles explicativos que van iluminando paso a paso cada parte. También hay un vídeo explicativo, que normalmente recibe críticas por parte de los visitantes españoles porque hay una parte en francés no subtitulada, y por parte extranjera porque solo está en español -y el ya mencionado fragmento en francés-.

El templo se puede visitar de forma gratuita, con un límite de aforo de 60 personas, pero con unas vistas impagables, sobre todo por la luz tan especial que el atardecer arroja al templo. Quedarse en el parque admirando el exterior puede hacer que se pasen los minutos y, casi, las horas sin darse cuenta. Además de la visita y disfrutar del atardecer y el templo reflejados en la charca que rodea el templo, se pueden buscar en el exterior los diferentes grafitos que fueron realizando los visitantes al templo nubio hasta el s. XIX aproximadamente.

Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe
Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe

El Templo de Debod está catalogado como Bien de Interés Cultural.

Cómo llegar: Desde Plaza de España es muy sencillo. Solo hay que cruzar el parque(si estamos en la parte superior, en la parada de metro, por ejemplo) hasta la carretera principal. Al girar a la derecha, ya está uno en Ferraz. Cruzar la calle y seguir Ferraz hasta encontrar el parque, que está en alto. Desde el Palacio Real, solo hay que seguir calle Bailén en dirección a Plaza de España hasta llegar a Ferraz.

Página 21: Las cascadas de Lamiña

Escondidas en un bosque, en la pequeña aldea de Lamiña, en el corazón del Valle de Cabuérniga, se encuentran las Cascadas de Lamiña.

Cascadas de Lamiña, El Cuaderno Corinto, Mair CaSe

Hay una ruta que lleva a la zona de bosque donde se encuentran, justo en el centro del pueblo. Llegar, por tanto, no es complicado si se siguen las señales y la dificultad no es más que subir y bajar el monte en el que se emplaza Lamiña y continuar por la zona de árboles siguiendo el río. Un paso canadiense señala el comienzo de la zona boscosa que es el camino a seguir.Cascadas de Lamiña, El Cuaderno Corinto, Mair CaSe

Claro está, al ser un lugar en plena naturaleza, no aseguramos los animales que puedan aparecer, sobre todo si se va en primavera u otoño, épocas en las que ya no hay tanto paso de personas. Porque, aunque no lo parezca, las cascadas de Lamiña no son un lugar aislado en la geografía cántabra, sino que durante el verano la zona tiene bastante ajetreo de visitantes. Eso sí, sin llegar a ser -aún- algo masificado.

Cascadas de Lamiña, El Cuaderno Corinto, Mair CaSe Las cascadas de Lamiña no tienen cientos de metros de altura, ni vierten toneladas de litros de agua por segundo, pero tienen igualmente una belleza especial que hace que nadie quede indiferente. ¿Puede ser por su emplazamiento, escondidas entre árboles y desniveles? ¿Será por que son varias caídas de agua y cada una es única en sus características? Unas son pequeñas, pero escalonadas; otra alta, que da a una pequeña piscina, posiblemente con un par de metros de profundidad y que vista desde arriba parece increíble que de un pequeño riachuelo caiga semejante cantidad de agua; otras parecen idóneas para darse un baño relajante bajo ellas, etc.

Hay que destacar que la ruta, a la que hay que prestar atención a las señalizaciones, a veces un poco escondidas, no enseña todas las cascadas: en vez de hacer continuar el río, conduce hasta lo alto del monte y se vuelve, ya por pista de grava, al paso canadiense ya mencionado.

Cascadas de Lamiña, El Cuaderno Corinto, Mair CaSeUn lugar muy recomendable si se quiere pasear por la Naturaleza tranquilo y relajarse escuchando el sonido del agua. Probar a ir en varias épocas del año también es una opción, para ver cómo cambia el bosque y sus sonidos entre primavera y otoño (en invierno, quien quiera intentarlo, que lo intente, ¡pero que vaya bien abrigadito!). Si hay quien no le apetece el paseo y es más de emociones fuertes, hay un Natural Park justo antes de llegar al pueblo de Lamiña.

Cómo llegar: Seguir la  CA-180 hasta Barcenillas. Un poco  más adelante, se encontrará el desvío a Lamiña. Una vez en el pueblo se puede dejar el coche allí y seguir a pie por la carretera de grava, o continuar en coche hasta un pequeño llano antes de meterse la ruta por tierra. La ruta coindice en su parte más alta con la de los Foramontanos.

Página 20: Comillas tiene un Capricho

De entre todas las elegantes casonas de indianos de Comillas, que cambiaron radicalmente esta villa costera a mediados del s. XIX, destaca un grupo: las de la finca del Palacio de Sobrellano. En un lugar de excepción, frente a la Universidad Pontificia, se encuentra este palacio con capilla anexa de estilo neogótico, sin embargo, lo más interesante no está ahí, sino a escasos metros. Se trata del edificio conocido como el Capricho de Gaudí, el cual tuve el honor de visitar de la mano de Carlos Mirapeix, su director general.

Vista general de Comillas con el cementerio gótico al fondo. Foto: Mair CaSe
Vista general de Comillas con el cementerio gótico al fondo. Foto: Mair CaSe

Qué no es el Capricho:

La historia de El Capricho de Gaudí, construido entre 1883 y 1885 por Antoni Gaudí, está plagada de rumores, casi leyendas.

Cuando era pequeña me contaron que fue mandado construir como casa de juegos de la hija del marqués de Comillas (que pasaban temporadas en el Palacio de Sobrellano).

Otra versión dice que era donde el dueño de la casa realizaba orgías y otro tipo de actividades de dudosa reputación en aquella época. No en vano, tenía una gran fama de dondjuán y mujeriego.

Además, aunque todos lo conozcamos como El Capricho no se llama así, sino Villa Quijano.

Una casa de indiano muy especial:

Vidriera (detalle). Foto: Mair CaSe
Vidriera (detalle). Foto: Mair CaSe
Vidriera (detalle). Foto: Mair CaSe
Vidriera (detalle). Foto: Mair CaSe

 El Capricho de Gaudí no es ni más ni menos que la residencia de verano de Máximo Díaz de Quijano, concuñado -eso sí- del Marqués de Comillas. Que sí, que tenía fama de vividor, pero en realidad fue un hombre de negocios, ilustrado, de gran afición a la música. Gaudí se cuidó muy bien de reflejar esta pasión por todo el edificio: en las forjas de las barandillas, en las vidrieras de las ventanas, e incluso en las ventanas, que tienen en su interior campanas tubulares y suenan cuando se suben y bajan. No doy muchos más detalles: es más interesante buscar todos estos guiños in situ.

Torre de El Capricho. Foto: Mair CaSe
Torre de El Capricho. Foto: Mair CaSe

Cuando uno mira El Capricho, no suele encontrar a Gaudí fácilmente. Sin embargo, está. Hay que tener en cuenta que este fue uno de los primeros proyectos que realizó (solo tenía 31 años), y que aún no tenía en la cabeza las formas sinuosas que hicieron su arquitectura mundialmente conocida. Las matemáticas y la geometría tienen gran presencia, además de la introducción de azulejos -realizados a mano-, y de la combinación de colores, dándole un alegre aspecto exterior. Es un edificio ecléctico, que contrasta frontalmente con el Palacio de Sobrellano: el uso de ladrillo combinado con azulejo y la torre, que parece un minarete, miran hacia la arquitectura árabe y mudéjar; las lucarnas de las ventanas a la nórdica; hay elementos románticos, clásicos, costumbristas, etc.

Si uno se fija bien, se dará cuenta de que las columnas de la casa están rigurosamente orientadas hacia los puntos cardinales. La luz es una de las grandes protagonistas, junto con la ya mencionada música, pues los vanos son de gran tamaño y permite la entrada del sol durante gran parte del día. Si no parece suficiente, Gaudí organizó las estancias según su hora de uso para aprovechar al máximo la luz natural. Es más, a pesar de que actualmente está sin amueblar, cuando se pasea por sus estancias, hay una sensación continua de calidez, resultando una casa cómoda e, incluso, hogareña.

La visita:

Villa Quijano desde el jardín. Comillas (Cantabria). Foto: Mair CaSe
Villa Quijano desde el jardín. Comillas (Cantabria). Foto: Mair CaSe

Para conocer mejor El Capricho y su historia, lo mejor es asistir a las entretenidas e interesantes visitas guiadas y, después, perderse deambulando por el edificio ya por libre. No importa la época del año en la que se vaya: El Capricho abre sus puertas durante todo el año, y repetir visita es una cosa que tengo en mente hacer (me encantaría ver el efecto de la luz de otoño en el edificio). La entrada son 5€, las tarifas para niños llega hasta los 14 años y, por si fuera poco, se puede volver a entrar en el mismo día si así se solicita en la entrada.

Por cierto, si no se va solo a ver El Capricho, y se va a callejear por el casco antiguo de Comillas, propongo un reto: identificar otra obra de Gaudí. Una pista: es una puerta de entrada a una de las casonas.

Villa Quijano es Bien de Interés Cultural desde 1969.

Cómo llegar:

Desde Asturias y Cantabria, hay que tomar la A-8 hasta la salida que indica Comillas. El resto de camino es a través de la CA-135 hasta llegar a Comillas. Allí, hay que estar atento a la señal de El Capricho, pues ya no comparte acceso con el Palacio de Sobrellano (se entra por la plaza de Fuente Real).

Si estás en Santillana, Suances o San Vicente de la Barquera o, simplemente, no quieres ir por la autovía, tu carretera es la CA-131.

Extra:

Si quieres conocer más sobre el Capricho de Gaudí y de la visita tan especial a la que El Cuaderno Corinto fue invitado, puedes leerlo con más detalle en Retrazos.

Página 19: Oviedo prerrománico

Oviedo es una de las ciudades favoritas de El Cuaderno Corinto, aunque no la ha podido visitar hasta hace poco tiempo. La mayoría de las visitas han sido antes de que estuviera en la mente de la que aquí escribe. Sin embargo, ya está abierta la caja de los truenos y a partir de ahora ya tiene su lugar de privilegio en los lugares “repetibles”.

Oviedo es famoso, por supuesto, por su excepcional casco antiguo, su eleganto centro urbano, sus espacios verdes (el campo de San Francisco o el mismo monte Naranco que preside la ciudad), y sus joyas arquitectónicas prerrománicas repartidas por la ciudad. Cinco son los ejemplos de arte asturiano que se pueden visitar solo en la capital de lo que fue Reino de Asturias.

Santa María del Naranco, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe
Santa María del Naranco, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe

Los más conocidos son Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Ambos edificios son de época ramirense, es decir, el rey Ramiro I (842-850) los mandó construir allá por el siglo IX. Son las joyas del arte asturiano y se encuentran una muy cerca de la otra, ambas en el monte Naranco. Todos hemos visto alguna vez o una fotografía o una imagen alusiva a la cabezera arcada de Santa María del Naranco, que no fue sino el Pabellón Real -o palacio, aún no se conoce su función exacta- del rey Ramiro, a pesar de su nombre actual -fue convertido en iglesia, de la que se conserva el altar-. Se trata de un edificio rectangular, muy alargado y de dos plantas. Del piso inferior, destaca el techo abovedado y el baño, sí, el baño, que aún conserva su estructura y en las visitas se cuidan muy bien de señalártelo, para que sepas que en aquella época también se hacía de cuerpo y no se iban detrás de un matorral. Todas las estancias se dividen en columnas. El piso de arriba es diáfano, y con miradores en ambos extremos que son la famosa triple arcada que vemos en las promociones turísticas del Principado. Parece muy sobrio, pero hay muchos elementos decorativos de motivos vegetales y animales. Mucha luz, mucho espacio abierto, pero menudas corrientes en invierno, con lo frío que es el Naranco en esa época del año.

San Miguel de Lillo, Oviedo, El Cuaderno Corinto
San Miguel de Lillo, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe

De San Miguel de Lillo se conserva una pequeña parte de lo que en realidad fue, ya que hoy día solo vemos el pórtico de entrada y el primer tramo, así que lo que fue una gran iglesia palatina, hoy parece una acogedora ermita en el monte.

Muchas veces pasa desapercibido, pero justo a la entrada de la ciudad, en un parque, se encuentra San Julián de los Prados o Santullano. Data del reinado de Alfonso II (791-842). No es tan importante lo que se ve por fuera, una construcción sobria y muy sencilla, casi sin vanos, como lo que sorprende al interior: sus paredes están decoradas (hoy restaurado) con frescos de motivos arquitectónicos, algo inédito en el arte europeo occidental de la época. La única referencia religiosa es la cruz que preside la estancia. Además, en el crucero, cuenta precisamente con lo que se ha identificado como tribuna real, al lado opuesto de una ventana de gran tamaño para iluminar esa pequeña estancia real.

Fachada principal de San Julián de los Prados, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe
Fachada principal de San Julián de los Prados, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe

Las dos restantes se encuentran en pleno centro de la ciudad. Comenzamos por la Cámara Santa, que también fue ordenada construir por Alfonso II y, a pesar de su nombre, formaba parte originalmente del complejo palaciego del rey.  Está dividido en dos plantas: una superior que hacía las veces de oratorio; y la inferior, que era una cripta-relicario y de la que destaca su bóveda de cañón de ladrillo y las esculturas de los apóstoles que custodian el tesoro.

Vista frontal de Foncalada. Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe
Vista frontal de Foncalada. Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe

Mientras que la Cámara Santa se encuentra formando parte del complejo gótico de la catedral, Foncalada, construida durante el reinado de Alfonso III (866-910), se encuentra en una calle de tránsito sin llamar la atención. Tiene la particularidad de ser el único ejemplo de arquitectura civil del arte asturiano, así que, aunque no entre en los grandes manuales o las guías generales, es visita obligada. Esta fuente tiene una gran historia que descubrir, ya que si uno se fija un poco, podrá encontrar sillares con inscripciones en varios lugares de su estructura, sobre todo en el frontal. Que sepáis que Foncalada es, junto con el Campo San Francisco, mi rincón favorito de la ciudad. 😉

Un extra, como no podría ser de otra manera: hay otros edificios,  de origen prerrománico a escasos metros de la Cámara Santa. La iglesia de San Tirso el Real, aunque su fundación data del siglo IX, ha tenido tantas reconstrucciones y modificaciones que es difícil reconocer el estilo asturiano original, pero en la cabecera quedan los medallones y un vano que dan pistas sobre cómo fue hace más de mil años. Por otro lado, a pesar de que no existen documentos, por el estilo y ubicación -parte de la catedral, junto a la Cámara Santa-, el cuerpo principal de la torre vieja de San Salvador se ha asumido también como construcción de la época.

Detalle de los restos prerrománicos de San Tirso el Real, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe
Detalle de los restos prerrománicos de San Tirso el Real, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe

* Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, junto a Santa Cristina de Lena, son monumentos Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1985. En 1998 se unieron a esta lista San Julián de los Prados, la Cámara Santa y Foncalada.

Cómo llegar: A través de la  A-66. Una vez llegado a Oviedo, para encontrar los monumentos solo hay que seguir las señales, sobre todo para llegar al Naranco, la señalización es bastante buena.

Visitas: Excepto los exteriores y Foncalada, se necesita pagar entrada para ver los monumentos. Los precios oscilan entre los 5€ de la visita parcial a la catedral de Oviedo (7€ visita completa), que incluye la Cámara Santa, y los 2€ de Santullano (gratis el primer lunes de cada mes). Los dos edificios del Naranco tienen entrada conjunta a 3€ y  los lunes la entrada gratuita, pero sin guía.

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