Página 24: Bordeando el embalse del Ebro

Uno de los lugares más emblemáticos del Sur de Cantabria es el embalse del Ebro, compartido en parte con la provincia de Burgos.

Vista parcial del embalse del Ebro
Vista parcial del embalse del Ebro. Fte: maircase

 

Un poco de Historia y datos:

El embalse del Ebro fue finalizado en 1945 e inaugurado en 1952 para abastecer la cuenca del Ebro y las zonas aledañas al embalse. Bajo sus aguas desaparecieron los pueblos de Medianedo, La Magdalena, Quintanilla y Quintanilla de Bustamante; no en vano, tiene una extensión de 6.253 ha. y una capacidad de 541 hm³. El embalse no solo tiene importancia en términos hidrológicos, sino que también hay que mirar a la Naturaleza. Es un lugar que los amantes de la observación de aves sabrán apreciar, pues es considerado uno de los humedales más importantes del Norte peninsular. Entre otros regímenes de proyección es Zona de especial protección para las aves (ZEPA), Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), y forma parte de Red Natura 2000 y de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Cantabria.

 Qué podemos encontrar:

Torre de la iglesia de Villanueva de las Rozas
Torre de la iglesia de Villanueva de las Rozas. Fte. maircase

 

Además de la presa en sí, el punto más reconocible del pantano del Ebro es el único elemento visible de lo que una vez hubo allí: la torre del campanario de la iglesia de Villanueva de las Rozas, conocida popularmente como ‘Catedral de los Peces’. Actualmente se ha habilitado una pasarela para poder acceder a la torre, que sirve de mirador. En las inmedaciones, se pueden ver unos extraños “bultos” sobre el agua: son islas flotantes para anidación de aves.

Vista del embalse del Ebro con isla flotante y Cordillera Cantábrica al fondo. Fte: maircase
Vista del embalse del Ebro con isla flotante y Cordillera Cantábrica al fondo. Fte: maircase

 

A unos 3 kilómetros, continuando la carretera, se encuentra la iglesia de San Martín del Obispo. Se encuentra en un saliente en la orilla misma del pantano, quedando prácticamente aislada de la aldea de Renedo. *Por una pérdida parcial de fotos, no hay imagen, pero esperamos incluirla en un futuro no muy lejano.😉

Ya en Burgos, y con bastante más marcha en verano -todo hay que decirlo-, se encuentra el pueblo de Arija. Es allí donde se pueden encontrar empresas de deportes acuáticos, un camping y la mejor “playa” del pantano. Además, aunque no tenga edificios destacables, sí que se puede aprovechar la visita para ver lo que queda de la fábrica de Cristalería española y todo lo que conllevó la instalación de dicha fábrica en el pueblo (y lo que se perdió al trasladarse tras la construcción del embalse).

Al otro lado, podemos encontrar Corconte, lugar de aguas termales y que da nombre a la marca de agua mineral. En esta localidad se encuentra el Centro de Interpretación del Embalse del Ebro.

Cómo llegar: A-67, salida 133 (Reinosa-Matamorosa) y en la glorieta CA-730 dirección Bolmir-Las Rozas.  También por la salida 136 (Reinosa-Requejo-Alto Campoo), en la glorieta, tomar dirección Requejo-Corconte-Bilbao por la CA-171.

Despidiendo 2015

Quedan 24 horas escasas de 2015 y es momento para hacer recopilación:

se han publicado 10 entradas y más de 1000 personas las han visitado. El Cuaderno Corinto ha recorrido Asturias y el norte de Portugal, además de seguir investigando su región base, Cantabria, y Madrid. También ha participado en el primer evento para bloggers de El Capricho de Gaudí.

Se ha hablado en el blog de Patrimonio Natural más que nunca, dando a conocer nuevos paisajes y rutas a través de las cuales se puede conocer un poco mejor una región ahora asolada por los fuegos, pero no se ha dejado de lado la arqueología, la arquitectura ni el urbanismo, con nuevos lugares que visitar y quedarse unos días si hace falta.

La evolución en tan solo un año y medio ha sido exponencial y cada vez más páginas, virtuales y materiales, se llenan de información, datos y reflexiones. Pronto el formato físico necesitará inaugurar un segundo volumen.

El Cuaderno Corinto comienza a mirar a 2016 con nuevas perspectivas de visita lo que el tiempo permita, mientras tanto, se puede disfrutar de la última página escrita, con la vista de unos imponentes árboles con más de setenta Nocheviejas a sus espaldas. Además, también puedes ver todos los lugares que ha visitado aquí.

¡El Cuaderno Corinto os desea un Feliz 2016 lleno de Patrimonio y Cultura!

Página 23: ¿Secuoyas en España?

¡Bienvenidos al parque de las secuoyas!  Foto: Mair CaSe
¡Bienvenidos al parque de las secuoyas!
Foto: Mair CaSe

Al escuchar la palabra secuoya pueden pasar dos cosas: una, que no sepas de qué te están hablando; dos, que sepas lo que es y la cabeza se te vaya al Parque Nacional de las Secuoyas en Californa con aquellos auténticos gigantes rojizos y verdes.

Sin embargo, en España tenemos la oportunidad de ver a estos enormes árboles en pleno esplendor. Simplemente hay que acercarse a Cantabria e ir al Monumento Natural de las Secuoyas de Monte Cabezón, cerca de Cabezón de la Sal y Comillas.

Señal indicativa.  Foto: Sacrys
Señal indicativa.
Foto: Sacrys

Se trata de una extensión de 2’5Ha en la que fueron plantados estos árboles en 1940 (junto otras especies) para experimentar con nuevos tipos de madera para uso industrial, sobre todo,  la producción de celulosa. A pesar de que el clima cántabro es muy favorable, las características de las secuoyas no lo fueron para la industria. Afortunadamente, en vez de talarlas, se optó por dejarlas crecer. Así, hoy en día, este pequeño bosque está compuesto por 848 secuoyas cuyas alturas superan los 30m.

El paraje está adaptado para poder pasear en el bosque sin demasiados riesgos y se ha colocado una entrada para solo pasar a pie. Hay un pequeño merendero antes de entrar, además de un aparcamiento para unos 10 coches y un mirador.  A pesar de haberse puesto de moda en los últimos años, el respeto por estos árboles queda patente sobre todo en la limpieza aunque no haya papeleras.

Monumento natural de las secuoyas del monte Cabezón, mair case, el cuaderno corinto
Grandes, ¿verdad? ¡Pues solo tienen 75 años! Foto: Mair CaSe

Fue declarado Monumento Natural en 2003, lo cual asegura su protección.

Cómo llegar: Desde Asturias y Cantabria, hay que tomar la A-8 hasta la salida que indica Udías. En la glorieta, tomar la salida a Comillas y seguir por la CA-135. Si se está atento a las señales, a mano izquierda se verá el cartel que señala el Monumento Natural.  Desde Comillas, saliendo hacia la A-8 y Cabezón de la Sal, hasta llegar al lugar señalado. Si no se ve la señal, el aparcamiento es perfectamente visible.

Página 22: Un poco de Egipto en Madrid

Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe
Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe

“En Madrid se puede hacer de todo” dicen. Pues podría decirse que sí. Puedes visitar algunos de los más importantes museos del mundo, conocer prácticamente cualquier tipo de gastronomía gracias a la vasta variedad de restaurantes, participar en una ingente cantidad de eventos… e incluso, viajar a Egipto sin moverte de la ciudad. No, el truco no está en el Museo Arqueológico Nacional.

Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe
Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe

Está en Ferraz -sí, donde la sede del PSOE-, cerca de la Plaza de España, en la Montaña del Príncipe Pío (que es protagonista de sendos aciagos episodios de la Guerra de Independencia  y de la Guerra Civil Española), y se trata de un auténtico templo egipcio. No es ningún expolio, ni un robo, ni nada ilegal: se trata de un regalo del gobieron egipcio en los años 60 por ser uno de los países que más colaboraron por la protección de los restos arqueológicos de la zona de la presa del Asuán (Estados Unidos, Países Bajos e Italia, también recibieron un templo en agradecimiento).

Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe
Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe

El templo de Debod, encontrado en la diudad del mismo nombre, en Nubia, data de época ptolemaica (su origen se estima en el cambio del s. III al II a. C.), con modificaciones romanas, y está dedicado a Amón e Isis. Aunque no sea de los siglos de esplendor de Egipto, aún conserva el estilo y los extraordinarios grabados y relieves de figuras y jeroglíficos en las paredes del corredor principal y la entrada (sin práctiamente restos de policromía), aunque los de esta última pasan bastante desapercibidos por el público general. Esto contrasta con la sobriedad de las cámaras laterales. Aunque consta de dos alturas, actualmente no se puede acceder al piso superior. La información sobre las figuras representadas y los mensajes más destacados, se pueden leer en los paneles explicativos que van iluminando paso a paso cada parte. También hay un vídeo explicativo, que normalmente recibe críticas por parte de los visitantes españoles porque hay una parte en francés no subtitulada, y por parte extranjera porque solo está en español -y el ya mencionado fragmento en francés-.

El templo se puede visitar de forma gratuita, con un límite de aforo de 60 personas, pero con unas vistas impagables, sobre todo por la luz tan especial que el atardecer arroja al templo. Quedarse en el parque admirando el exterior puede hacer que se pasen los minutos y, casi, las horas sin darse cuenta. Además de la visita y disfrutar del atardecer y el templo reflejados en la charca que rodea el templo, se pueden buscar en el exterior los diferentes grafitos que fueron realizando los visitantes al templo nubio hasta el s. XIX aproximadamente.

Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe
Interior del templo de Debod. Foto: Mair CaSe

El Templo de Debod está catalogado como Bien de Interés Cultural.

Cómo llegar: Desde Plaza de España es muy sencillo. Solo hay que cruzar el parque(si estamos en la parte superior, en la parada de metro, por ejemplo) hasta la carretera principal. Al girar a la derecha, ya está uno en Ferraz. Cruzar la calle y seguir Ferraz hasta encontrar el parque, que está en alto. Desde el Palacio Real, solo hay que seguir calle Bailén en dirección a Plaza de España hasta llegar a Ferraz.

Página 21: Las cascadas de Lamiña

Escondidas en un bosque, en la pequeña aldea de Lamiña, en el corazón del Valle de Cabuérniga, se encuentran las Cascadas de Lamiña.

Cascadas de Lamiña, El Cuaderno Corinto, Mair CaSe

Hay una ruta que lleva a la zona de bosque donde se encuentran, justo en el centro del pueblo. Llegar, por tanto, no es complicado si se siguen las señales y la dificultad no es más que subir y bajar el monte en el que se emplaza Lamiña y continuar por la zona de árboles siguiendo el río. Un paso canadiense señala el comienzo de la zona boscosa que es el camino a seguir.Cascadas de Lamiña, El Cuaderno Corinto, Mair CaSe

Claro está, al ser un lugar en plena naturaleza, no aseguramos los animales que puedan aparecer, sobre todo si se va en primavera u otoño, épocas en las que ya no hay tanto paso de personas. Porque, aunque no lo parezca, las cascadas de Lamiña no son un lugar aislado en la geografía cántabra, sino que durante el verano la zona tiene bastante ajetreo de visitantes. Eso sí, sin llegar a ser -aún- algo masificado.

Cascadas de Lamiña, El Cuaderno Corinto, Mair CaSe Las cascadas de Lamiña no tienen cientos de metros de altura, ni vierten toneladas de litros de agua por segundo, pero tienen igualmente una belleza especial que hace que nadie quede indiferente. ¿Puede ser por su emplazamiento, escondidas entre árboles y desniveles? ¿Será por que son varias caídas de agua y cada una es única en sus características? Unas son pequeñas, pero escalonadas; otra alta, que da a una pequeña piscina, posiblemente con un par de metros de profundidad y que vista desde arriba parece increíble que de un pequeño riachuelo caiga semejante cantidad de agua; otras parecen idóneas para darse un baño relajante bajo ellas, etc.

Hay que destacar que la ruta, a la que hay que prestar atención a las señalizaciones, a veces un poco escondidas, no enseña todas las cascadas: en vez de hacer continuar el río, conduce hasta lo alto del monte y se vuelve, ya por pista de grava, al paso canadiense ya mencionado.

Cascadas de Lamiña, El Cuaderno Corinto, Mair CaSeUn lugar muy recomendable si se quiere pasear por la Naturaleza tranquilo y relajarse escuchando el sonido del agua. Probar a ir en varias épocas del año también es una opción, para ver cómo cambia el bosque y sus sonidos entre primavera y otoño (en invierno, quien quiera intentarlo, que lo intente, ¡pero que vaya bien abrigadito!). Si hay quien no le apetece el paseo y es más de emociones fuertes, hay un Natural Park justo antes de llegar al pueblo de Lamiña.

Cómo llegar: Seguir la  CA-180 hasta Barcenillas. Un poco  más adelante, se encontrará el desvío a Lamiña. Una vez en el pueblo se puede dejar el coche allí y seguir a pie por la carretera de grava, o continuar en coche hasta un pequeño llano antes de meterse la ruta por tierra. La ruta coindice en su parte más alta con la de los Foramontanos.

Página 20: Comillas tiene un Capricho

De entre todas las elegantes casonas de indianos de Comillas, que cambiaron radicalmente esta villa costera a mediados del s. XIX, destaca un grupo: las de la finca del Palacio de Sobrellano. En un lugar de excepción, frente a la Universidad Pontificia, se encuentra este palacio con capilla anexa de estilo neogótico, sin embargo, lo más interesante no está ahí, sino a escasos metros. Se trata del edificio conocido como el Capricho de Gaudí, el cual tuve el honor de visitar de la mano de Carlos Mirapeix, su director general.

Vista general de Comillas con el cementerio gótico al fondo. Foto: Mair CaSe
Vista general de Comillas con el cementerio gótico al fondo. Foto: Mair CaSe

Qué no es el Capricho:

La historia de El Capricho de Gaudí, construido entre 1883 y 1885 por Antoni Gaudí, está plagada de rumores, casi leyendas.

Cuando era pequeña me contaron que fue mandado construir como casa de juegos de la hija del marqués de Comillas (que pasaban temporadas en el Palacio de Sobrellano).

Otra versión dice que era donde el dueño de la casa realizaba orgías y otro tipo de actividades de dudosa reputación en aquella época. No en vano, tenía una gran fama de dondjuán y mujeriego.

Además, aunque todos lo conozcamos como El Capricho no se llama así, sino Villa Quijano.

Una casa de indiano muy especial:

Vidriera (detalle). Foto: Mair CaSe
Vidriera (detalle). Foto: Mair CaSe
Vidriera (detalle). Foto: Mair CaSe
Vidriera (detalle). Foto: Mair CaSe

 El Capricho de Gaudí no es ni más ni menos que la residencia de verano de Máximo Díaz de Quijano, concuñado -eso sí- del Marqués de Comillas. Que sí, que tenía fama de vividor, pero en realidad fue un hombre de negocios, ilustrado, de gran afición a la música. Gaudí se cuidó muy bien de reflejar esta pasión por todo el edificio: en las forjas de las barandillas, en las vidrieras de las ventanas, e incluso en las ventanas, que tienen en su interior campanas tubulares y suenan cuando se suben y bajan. No doy muchos más detalles: es más interesante buscar todos estos guiños in situ.

Torre de El Capricho. Foto: Mair CaSe
Torre de El Capricho. Foto: Mair CaSe

Cuando uno mira El Capricho, no suele encontrar a Gaudí fácilmente. Sin embargo, está. Hay que tener en cuenta que este fue uno de los primeros proyectos que realizó (solo tenía 31 años), y que aún no tenía en la cabeza las formas sinuosas que hicieron su arquitectura mundialmente conocida. Las matemáticas y la geometría tienen gran presencia, además de la introducción de azulejos -realizados a mano-, y de la combinación de colores, dándole un alegre aspecto exterior. Es un edificio ecléctico, que contrasta frontalmente con el Palacio de Sobrellano: el uso de ladrillo combinado con azulejo y la torre, que parece un minarete, miran hacia la arquitectura árabe y mudéjar; las lucarnas de las ventanas a la nórdica; hay elementos románticos, clásicos, costumbristas, etc.

Si uno se fija bien, se dará cuenta de que las columnas de la casa están rigurosamente orientadas hacia los puntos cardinales. La luz es una de las grandes protagonistas, junto con la ya mencionada música, pues los vanos son de gran tamaño y permite la entrada del sol durante gran parte del día. Si no parece suficiente, Gaudí organizó las estancias según su hora de uso para aprovechar al máximo la luz natural. Es más, a pesar de que actualmente está sin amueblar, cuando se pasea por sus estancias, hay una sensación continua de calidez, resultando una casa cómoda e, incluso, hogareña.

La visita:

Villa Quijano desde el jardín. Comillas (Cantabria). Foto: Mair CaSe
Villa Quijano desde el jardín. Comillas (Cantabria). Foto: Mair CaSe

Para conocer mejor El Capricho y su historia, lo mejor es asistir a las entretenidas e interesantes visitas guiadas y, después, perderse deambulando por el edificio ya por libre. No importa la época del año en la que se vaya: El Capricho abre sus puertas durante todo el año, y repetir visita es una cosa que tengo en mente hacer (me encantaría ver el efecto de la luz de otoño en el edificio). La entrada son 5€, las tarifas para niños llega hasta los 14 años y, por si fuera poco, se puede volver a entrar en el mismo día si así se solicita en la entrada.

Por cierto, si no se va solo a ver El Capricho, y se va a callejear por el casco antiguo de Comillas, propongo un reto: identificar otra obra de Gaudí. Una pista: es una puerta de entrada a una de las casonas.

Villa Quijano es Bien de Interés Cultural desde 1969.

Cómo llegar:

Desde Asturias y Cantabria, hay que tomar la A-8 hasta la salida que indica Comillas. El resto de camino es a través de la CA-135 hasta llegar a Comillas. Allí, hay que estar atento a la señal de El Capricho, pues ya no comparte acceso con el Palacio de Sobrellano (se entra por la plaza de Fuente Real).

Si estás en Santillana, Suances o San Vicente de la Barquera o, simplemente, no quieres ir por la autovía, tu carretera es la CA-131.

Extra:

Si quieres conocer más sobre el Capricho de Gaudí y de la visita tan especial a la que El Cuaderno Corinto fue invitado, puedes leerlo con más detalle en Retrazos.

Página 19: Oviedo prerrománico

Oviedo es una de las ciudades favoritas de El Cuaderno Corinto, aunque no la ha podido visitar hasta hace poco tiempo. La mayoría de las visitas han sido antes de que estuviera en la mente de la que aquí escribe. Sin embargo, ya está abierta la caja de los truenos y a partir de ahora ya tiene su lugar de privilegio en los lugares “repetibles”.

Oviedo es famoso, por supuesto, por su excepcional casco antiguo, su eleganto centro urbano, sus espacios verdes (el campo de San Francisco o el mismo monte Naranco que preside la ciudad), y sus joyas arquitectónicas prerrománicas repartidas por la ciudad. Cinco son los ejemplos de arte asturiano que se pueden visitar solo en la capital de lo que fue Reino de Asturias.

Santa María del Naranco, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe
Santa María del Naranco, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe

Los más conocidos son Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Ambos edificios son de época ramirense, es decir, el rey Ramiro I (842-850) los mandó construir allá por el siglo IX. Son las joyas del arte asturiano y se encuentran una muy cerca de la otra, ambas en el monte Naranco. Todos hemos visto alguna vez o una fotografía o una imagen alusiva a la cabezera arcada de Santa María del Naranco, que no fue sino el Pabellón Real -o palacio, aún no se conoce su función exacta- del rey Ramiro, a pesar de su nombre actual -fue convertido en iglesia, de la que se conserva el altar-. Se trata de un edificio rectangular, muy alargado y de dos plantas. Del piso inferior, destaca el techo abovedado y el baño, sí, el baño, que aún conserva su estructura y en las visitas se cuidan muy bien de señalártelo, para que sepas que en aquella época también se hacía de cuerpo y no se iban detrás de un matorral. Todas las estancias se dividen en columnas. El piso de arriba es diáfano, y con miradores en ambos extremos que son la famosa triple arcada que vemos en las promociones turísticas del Principado. Parece muy sobrio, pero hay muchos elementos decorativos de motivos vegetales y animales. Mucha luz, mucho espacio abierto, pero menudas corrientes en invierno, con lo frío que es el Naranco en esa época del año.

San Miguel de Lillo, Oviedo, El Cuaderno Corinto
San Miguel de Lillo, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe

De San Miguel de Lillo se conserva una pequeña parte de lo que en realidad fue, ya que hoy día solo vemos el pórtico de entrada y el primer tramo, así que lo que fue una gran iglesia palatina, hoy parece una acogedora ermita en el monte.

Muchas veces pasa desapercibido, pero justo a la entrada de la ciudad, en un parque, se encuentra San Julián de los Prados o Santullano. Data del reinado de Alfonso II (791-842). No es tan importante lo que se ve por fuera, una construcción sobria y muy sencilla, casi sin vanos, como lo que sorprende al interior: sus paredes están decoradas (hoy restaurado) con frescos de motivos arquitectónicos, algo inédito en el arte europeo occidental de la época. La única referencia religiosa es la cruz que preside la estancia. Además, en el crucero, cuenta precisamente con lo que se ha identificado como tribuna real, al lado opuesto de una ventana de gran tamaño para iluminar esa pequeña estancia real.

Fachada principal de San Julián de los Prados, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe
Fachada principal de San Julián de los Prados, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe

Las dos restantes se encuentran en pleno centro de la ciudad. Comenzamos por la Cámara Santa, que también fue ordenada construir por Alfonso II y, a pesar de su nombre, formaba parte originalmente del complejo palaciego del rey.  Está dividido en dos plantas: una superior que hacía las veces de oratorio; y la inferior, que era una cripta-relicario y de la que destaca su bóveda de cañón de ladrillo y las esculturas de los apóstoles que custodian el tesoro.

Vista frontal de Foncalada. Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe
Vista frontal de Foncalada. Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe

Mientras que la Cámara Santa se encuentra formando parte del complejo gótico de la catedral, Foncalada, construida durante el reinado de Alfonso III (866-910), se encuentra en una calle de tránsito sin llamar la atención. Tiene la particularidad de ser el único ejemplo de arquitectura civil del arte asturiano, así que, aunque no entre en los grandes manuales o las guías generales, es visita obligada. Esta fuente tiene una gran historia que descubrir, ya que si uno se fija un poco, podrá encontrar sillares con inscripciones en varios lugares de su estructura, sobre todo en el frontal. Que sepáis que Foncalada es, junto con el Campo San Francisco, mi rincón favorito de la ciudad.😉

Un extra, como no podría ser de otra manera: hay otros edificios,  de origen prerrománico a escasos metros de la Cámara Santa. La iglesia de San Tirso el Real, aunque su fundación data del siglo IX, ha tenido tantas reconstrucciones y modificaciones que es difícil reconocer el estilo asturiano original, pero en la cabecera quedan los medallones y un vano que dan pistas sobre cómo fue hace más de mil años. Por otro lado, a pesar de que no existen documentos, por el estilo y ubicación -parte de la catedral, junto a la Cámara Santa-, el cuerpo principal de la torre vieja de San Salvador se ha asumido también como construcción de la época.

Detalle de los restos prerrománicos de San Tirso el Real, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe
Detalle de los restos prerrománicos de San Tirso el Real, Oviedo. 2010. Foto: Mair CaSe

* Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, junto a Santa Cristina de Lena, son monumentos Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1985. En 1998 se unieron a esta lista San Julián de los Prados, la Cámara Santa y Foncalada.

Cómo llegar: A través de la  A-66. Una vez llegado a Oviedo, para encontrar los monumentos solo hay que seguir las señales, sobre todo para llegar al Naranco, la señalización es bastante buena.

Visitas: Excepto los exteriores y Foncalada, se necesita pagar entrada para ver los monumentos. Los precios oscilan entre los 5€ de la visita parcial a la catedral de Oviedo (7€ visita completa), que incluye la Cámara Santa, y los 2€ de Santullano (gratis el primer lunes de cada mes). Los dos edificios del Naranco tienen entrada conjunta a 3€ y  los lunes la entrada gratuita, pero sin guía.

Página 18: Barcelos medieval

Cávado, Paço dos condes de Barcelos, igreja matriz, museu arqueologico, Barcelos, El Cuaderno Corinto
Promontorio del Paço dos condes de Barcelos desde el puente medieval. Barcelos.

Empezamos con una pregunta: ¿sabías que el símbolo de Portugal es el gallo? Si la respuesta es sí, puede que no sepas de dónde sale ese gallo.  Pues bien, el origen hay que buscarlo en Barcelos, una ciudad del Norte de Portugal (Região do Minho) con mucha presencia de su origen medieval.

Cuenta la leyenda que un peregrino gallego que allí se encontraba, fue acusado de robo y condenado a la horca. El peregrino lo negó reiteradamente y reclamó ser recibido por el juez, quien estaba comiendo un pollo (galo) asado. El peregrino, al ver que nadie le creía, dijo que el gallo se levantaría y cantaría para corroborar su inocencia: É tão certo eu estar inocente, como certo é esse galo cantar quando me enforcarem.

Por supuesto, el juez no le creyó y le mandó al patíbulo. Justo cuando iba a materializarse la condena, el gallo se levanto y cantó. Cuando acudió a la horca, vio que el peregrino se había librado por un nudo defectuoso. Por todo lo ocurrido, fue puesto en libertad y el peregrino continuó su camino hacia Compostela.

Se dice que años más tarde, el peregrino volvió a Barcelos y talló el Cruzeiro do Senhor do Galo, en el actual Museo Arqueológico.

El Gallo de Barcelos aparece por toda la ciudad como un signo reivindicativo de su origen, ya que se pueden adquirir por todo el país como un souvenir. Sin embargo, Barcelos es más que “su gallo”.

Galo de Barcelos.
Galo de Barcelos.

Comenzamos nuestro periplo por el complejo de edificio medievales que preside el promontorio junto al río Cávado, del que destaca la Iglesia Matriz, románica de transición con numerosas modificaciones. Aunque al exterior es muy sobria, con el rosetón como elemento más dinámico, contrasta con el interior, cuyas paredes están forradas de azulejería decorada azul típica portuguesa. A lado, presidiendo el promontorio, el Paço o Palacio de los condes de Barcelos. Es ahí donde se emplaza el actual museo arqueológico: un museo al aire libre salpicado de tumbas, restos de elementos arquitectónicos y, sí, el Crucero del Señor del Gallo. El palacio es tardomedieval (principios del s. XV) y los restos que quedan recuerdan al palacio de los duques de Bragança de Guimarães. Es Monumento Nacional y a principios del s. XIX estuvo a punto de ser derruido por el estado en que quedó tras el terremoto de Lisboa. Bajo el cerro y uniendo Barcelos y Barcelinhos, se encuentra el puente de Barcelos, también medieval (s. XIV), de cinco arcos y reconstruido parcialmente en el s. XVIII al caer la torre del palacio sobre el puente. Desde el puente, hay una espléndida vista del complejo palacial, su fortificación y la iglesia Matriz, merece la pena salirse un poco del centro histórico para verlo mientras se oyen las aguas del Cávado. Finalmente, como en muchas ciudades y villas españolas, Barcelos conserva su picota o Pelourinho. Construido hacia el s.XV, su ubicación original estaba unos metros más al interior, entre la iglesia matriz y los Paços do Concelho, en vez de junto al Paço de los condes. Está protegido como Inmueble de Interés Público.

Paço dos Condes de Barcelos, Picota, Pelourinho de Barcelos, El Cuaderno Corinto
Fortificación y Paço dos Condes de Barcelos con el Pelourinho en primer plano. Barcelos.
Igreja Matriz, Barcelos
Igreja Matriz, Barcelos

Ya en el centro actual de la ciudad, tras pasar por estrechas calles del antiguo entramado medieval, antiguas casas de piedra y otras, peor conservadas, de azulejo, llegamos a Largo del Doctor José Novais, donde se encuentra la oficina de turismo, el Gallo de Barcelos y, en frente, la Torre de Barcelos, la torre del homenaje de la desaparecida muralla medieval. Actualmente es el Centro de Artesanato y también es Monumento Nacional.

Torre de Barcelos o torre del homenaje de la muralla medieval, Barcelos.
Torre de Barcelos o torre del homenaje de la muralla medieval, Barcelos.

Sin duda, Portugal es un paraíso para los amantes de la arquitectura medieval.

Cómo llegar: la forma más rápida es por la A-11 (a la que se accede desde la A-3 en Braga si se va desde Oporto), pero, como todas las vías rápidas de Portugal, es de pago.  Otro modo es, desde Braga, tomar la N-103 hasta la ciudad.  Desde Oporto, A-28, además de la A-3. Claro está, el tiempo que se ahorra por la autopista, es más que notable.

Página 17: Costa Quebrada (Cantabria)

Costa Quebrada con los Urros al fondo desde la Virgen del Mar. Foto: Sacrys
Costa Quebrada con los Urros al fondo desde la Virgen del Mar. Foto: Sacrys

Si hay un lugar mágico en la costa de Cantabria, esa es la conocida como Costa Quebrada. Se encuentra entre Liencres y la Virgen del Mar, ambos lugares bien conocidos: el primero por ser el mejor lugar de la región para practicar el surf, sus playas y sus dunas protegidas como parque natural; el segundo por sus vistas, la bravosidad de las olas que allí rompen y por ser el lugar donde se localiza la ermita dedicada a la patrona de Santander y donde se realizan romerías en honor a esta Virgen.

La Costa Quebrada recibe su nombre por la irregularidad de la costa, sus escarpados acantilados, las fuertes corrientes y las pequeñas playas. Está catalogado en el Inventario de Puntos de Interés Geológico del IGME (Instituto Geológico y Minero de España), e incluido en la Red Natura 2000 como ZEC ( Zonas de Especial Conservación). Ahí es nada.

Urros de Liencres, playa de la Arnía. Foto: Mair CaSe
Urros de Liencres, playa de la Arnía. Foto: Mair CaSe

El punto más impresionante son los llamados Urros, unas formaciones que dejan ver cómo ha incidido la fuerza del viento y el mar a lo largo de lo siglos (y los milenios) sobre la costa cántabra, y cómo esta se ha ido retrayendo. Los atardeceres en la playa de la Arnía, donde se encuentran, son únicos.

Costa Quebrada desde la Arnía. Foto: Mair CaSe
Costa Quebrada desde la Arnía. Foto: Mair CaSe

Para aquellos que sean andarines, una ruta conecta Liencres con la playa de la Arnía a lo largo de la costa. Un paseo a la brisa de la costa, perfecto para respirar puro y, de paso, ponerse moreno. Si te gusta improvisar, puedes intentar continuar hasta la Virgen del Mar. Ah, sí, ¡este trayecto no es lo mismo si no se cuenta con una cámara de fotos!

Cómo llegar: Desde Santander autovía A-67 hasta desvío Liencres. Tomar la CA-231 hasta que señalice el parque de las Dunas de Liencres (pasando la población). También se puede seguir desde la misma Santander, la CA231 desde el inicio, llegando a San Román de la Llanilla. Si se tuerce a la derecha, se llegará a la Virgen del Mar, si se continúa la comarcal, se llegará a Liencres. En el camino, aparecerá el desvío a la Arnía. Atención, porque puede pasar desapercibido.

Página 16: desenterrando Bracara Augusta

A Braga se la conoce como “Cidade do Barroco”, y como la Roma portuguesa. Sin embargo, en Braga hay otro marco temporal muy reconocible, aunque no tan visible: el romano.

Muchos llegan a Braga pensando en la ciudad de los brácaros conquistada por Augusto, que posteriormente sería capital sueva, y creen que encontrarán restos bien a la vista. Bien, de esto último no se han hallado prácticamente restos, mientras que de lo primero son pocos y aun hoy se están realizando exacavaciones arqueológicas.

Vista general del teatro romano, Braga. Foto: Mair CaSe
Vista general del teatro romano, Braga. Foto: Mair CaSe

¿Qué hay, pues, de Bracara Augusta? Actualmente, destaca el complejo arqueológico -aún en excavación- de las termas y el teatro en la zona conocida como Alto da Cividade. Ambas edificaciones fueron construidas y modificadas en sucesivas fases desde el s. II d.C. hasta el s. IV, hasta su cambio de uso y posterior destrucción a partir del siglo siguiente. Las termas, sobre todo, variaron en distribución interna un mínimo de tres veces, aunque su tamaño original se mantuvo.  Por su parte, el teatro está aún en campaña de excavación. Una estrecha callejuela escalonada separa este de las termas y se puede ver claramente el muro exterior del teatro. De la cavea, por el momento, poco se puede ver además de su forma curva.

Termas, Alto da Cividade (Braga). Foto: Mair CaSe
Termas, Alto da Cividade (Braga). Foto: Mair CaSe

Muy próximo a este complejo, se encuentra el Museu Regional de Arqueologia Dom Diogo de Sousa, en cuyo interior se encuentra un mosaico de una ínsula, primero del s. II y modificada durante el siglo siguiente, pudiéndose ver las obras de reforma realizadas, el cambio en la calidad de los materiales, etc. Además, el museo alberga los objetos hallados durante las diferentes campañas arqueológicas en el centro histórico. Finalmente, subiendo la cuesta desde el museo, se llega a la Biblioteca Lúcio Cabreiro da Silva, en cuya entrada se pueden ver los restos de lo que parece que fue la cloaca principal de la ciudad.

Tanto para entrar al museo como al yacimiento del Alto da Cividade, hay que pagar entrada… salvo que sea domingo por la mañana.

Balneario protohistórico, Estação Central de Braga. Foto: Mair CaSe
Balneario protohistórico, Estação Central de Braga. Foto: Mair CaSe

Por su parte, en la mismísima estación de tren, se encuentra un balneario protohistórico, que se cree que tuvo un uso continuado ya en época romana (no sería el único caso).

Sin embargo, mi rincón favorito es la Fonte do Ídolo. Fieles a sus costumbres de asimilación, los romanos crearon esta fuente dedicándola a un dios local. Se encuentra en lo que fue la salida de la ciudad, ya extramuros.  La entrada al lugar -rua do Raio-  es de pago, pero se puede aprovechar un domingo por la mañana para visitarlo, ya que la entrada es gratuita.

Fonte do Idolo, Braga. Foto: Sacrys
Fonte do Idolo, Braga. Foto: Sacrys

Finalmente, en interiores de tiendas o en las inmediaciones de la -Carvalheiras, Escola Velha-, se han encontrado restos de casas, un fragmento de muralla y diversos objetos arqueológicos. Unas se pueden visitar, otras, están cubiertas por vidrios y otras han sido cubiertas de nuevo para una mejor protección, pero lo que sí es cierto es que Braga es una caja de sorpresas que va, poco a poco, descubriendo sus tesoros romanos.

Cómo llegar:  ya que son unos cuantos lugares, hemos decidido dejaros un planito del centro de Braga con los principales lugares.

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